(Narra Valerie)
Los días pasaban lentos en el hospital, ya habían pasado dos semanas desde que ingresaron a Jorge y todo seguía igual. No había mejorado nada, pero tampoco empeoraba, y eso era lo que nos mantenía aferrados a la esperanza de se recuperase, de que volviera a hablar, a andar, a vivir. Nos empezábamos a acostumbrar a esa situación, a vivir las 24h del día en el hospital, esperando avances, esperando a que Jorge abriese a los ojos, a que pudiera respirar por si solo y no estuviera conectado a un respirador.. Todo era de color negro, parecía que de aquella Jorge no salía, que había llegado a su fin, pero siempre queda un poco de esperanza, y si me caracterizo por algo es por ser positiva. Joder, vale, el vaso estaba muchísimo más que roto, pero en uno de los cristalitos aún quedaban gotas, Jorge tenía que vivir, iba a vivir, lo sabía, tenía que hacerlo.
Estaba sola en aquella habitación con él ya que Harry y Andrea habían ido a por algo de comer. Le miré, le vi, y necesitaba hablarle, a solas, como muchas otras veces habíamos hecho, una conversación de hermanos.
-¿Sabes hermano? No sé si alguna vez te lo he dicho, no lo creo, porque no somos cariñosos el uno con el otro, pero bueno, creo que no ha hecho nunca falta que te lo diga, pero te quiero. No sé si puedes oírme, pero si lo hicieras, si pudieras, si de verdad me estás escuchando, quiero que lo sepas. Te quiero Jorge, mucho, muchísimo, eres mi hermano, y nada en mi vida sería lo mismo si no estuvieras. Siempre has estado a mi lado, tenías dos años cuando yo llegué, y me has aguantado, me has cuidado cuando lloraba, me has animado cuando peor estaba, has reído conmigo, has estado en todos los momentos de mi vida. Has estado ahí siempre que lo he necesitado, nos hemos peleado, sí, muchas veces, pero ¿y qué? ¿Qué serían unos hermanos sin pelearse? Jorge, no puedo, no sé que haría sin ti.. por favor, quédate, tienes que estar durante muchísimos años más en mi vida, en la de papá y mamá, en la de Andrea, en la de Harry.. Jorge, si hoy me escuchas te pido un último favor, el último de los miles que te he pedido a lo largo de todos estos años, lucha, hazlo por mi, yo.. yo te doy mi fuerza. Te quiero, hermano.
Le cogí la mano con fuerza y le di un beso, se me saltaron un par de lágrimas y justo en ese momento entraron Andrea y Harry. Harry me miró y me dijo si quería ir a dar una vuelta. Pensé que me vendría bien, así que salimos a la calle a que me diera el aire, lo necesitaba.
(Narra Andrea)
Le miraba una y otra vez, y seguía igual. Inmóvil, quieto, con los ojos cerrados. ¿Por qué él? No podía parar de preguntármelo no lo entendía, él era la mejor persona que había conocido nunca, y sabía que no se lo merecía. Los médicos decían que aunque no mejorase, lo importante era que no empeoraba, y que tenían que seguir haciéndole mas pruebas para ver como iba evolucionando su cerebro. ¿Cómo explicar lo que sentía en aquellos momentos? Necesitaba desahogarme, necesitaba hablar con alguien, pero no podía, Valerie estaba también muy mal, era su hermano, y Harry.. Yo sabía que se estaba haciendo el fuerte, pero le había oído varias veces llorando en el baño, y no era el mismo desde el accidente. Sabía que le dolía aquello, Jorge era su mejor amigo, pero quería hacerse el fuerte, alguno de nosotros tres tenía que serlo. Supongo que aquel papel, el más difícil de todos lo que tocaba a él, pero no podíamos remediarlo, Valerie y yo no estábamos en condiciones.
Saqué mi móvil del bolso y vi nuestra foto, la última que nos hicimos en Port Aventura, todo era tan.. tan.. ¿cómo decirlo? ¿Perfecto? Sí, eso, perfecto. ¿Por qué no podíamos volver a ese momento? Los cuatro, riéndonos, jugando como niños pequeños, pensando que no existía el peligro. Miraba una y otra vez esa foto, y levanté la cabeza. Le vi ahí, quieto, como hacía dos semanas, de la misma manera en la que llegó, y no aguanté más, me acerqué a él y le besé. Me recorrió un escalofrío por el cuerpo, lo echaba de menos.
-Nos creíamos inmortales, creíamos que nada iba a poder pararnos, que nada nos iba a separar. Prometimos estar juntos hasta el final, me lo has dicho millones de veces, no puedes fallarme amor, este todavía no es el final. Sé que vas a volver, y cuando vuelvas iremos a nuestro lago, donde empezó todo por primera vez, antes de que todos lo supieran. Te lo prometo, pero tienes que volver eh, si no no hay trato. Te quiero pequeño, para siempre, recuerdalo.
(Narra Harry)
La tenía ahí, a mi lado, no podía ni mirarme a los ojos, y cuando lo hacía tan sólo veía unos ojos muy llorosos, muy rojos, unos ojos que pedían a gritos ayuda, que pedían que todo saliera bien. Quería decirla que todo iría bien, que Jorge volvería con nosotros, pero, ¿cómo decirle eso a tu novia cuando ni tú sabes que va a pasar? ¿Qué pasa cuando no sabes si vas a volver a hablar con tu mejor amigo?
-¿Qué crees que va a pasar?
Valerie me miraba, tenía la mirada perdida, y soltó aquella pregunta cuando menos lo esperaba. La miré, quería decirla de verdad que todo iba a bien, de verdad que quería, pero no podía, tan sólo la abracé. Supongo que supo cual era mi respuesta. A los dos se nos escaparon las lágrimas, una vez más, una de las miles de veces que se nos habían escapado en aquellas dos semanas.
(Narra Jorge)
¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba? ¿Quienes eran esos que pasaban tantas horas ahí, conmigo? ¿De quiénes eran esas voces? No entendía nada, en aquellos momentos no estaba seguro ni de mi nombre. ¿Jorge? Sí, eso había oído antes..
No hay comentarios:
Publicar un comentario