2012-12-22

CAPÍTULO 10.

(Narra Valerie)
Aquella mañana Ana y Amanda nos dijeron por el grupo de wa que si nos íbamos las cuatro de compras, como antes. Las dijimos que sí, que claro, y que por qué no comíamos allí. Así que decidimos que esa mañana nos íbamos a ir las 4 al centro comercial y después comeríamos juntas.

(Narra Ana)
Bien, lo estábamos haciendo genial. Jorge y Harry nos habían pedido a Amanda y a mí que si podíamos entretenerlas y llevárnoslas por ahí para darlas la sorpresa, y, como es lógico, les dijimos que sí. Así que Amanda y yo nos pusimos manos a la obra para que la sorpresa les saliera perfecta a ellos. Sin duda, las iba a encantar. 

(Narra Amanda)
Fuimos tienda por tienda, nos compramos un montón de cosas las cuatro, y después de estar agotadas fuimos a comer. Estaba todo lleno, se notaba que ya eran vacaciones, y claro, tuvimos que esperar más de media hora para que nos atendieran y otra media para que nos trajeran la comida. Estábamos más que desesperadas, ya no sabíamos que hacer, ¡nos moríamos de hambre!

-Echaba de menos estos días chicas.
-Yo también Val, pero ahora es diferente.. -agaché la cabeza- ahora tenéis novio y tenéis que pasar más tiempo con ellos.
-Ya.. pero no queríamos distanciarnos de vosotras, no después de llevar 16 años juntas.-A Andrea se le pusieron los ojos rojos..
-A ver chicas, nos hemos distanciado, pero es normal, y eso no quiere decir que nos hayamos dejado de querer las unas a las otras.-Ana llevaba la razón, y así se lo hicimos saber todas.
-Os quiero chicas-Dijimos las cuatro a la vez.
-Venga, vamos a comer, ¡qué me muero de hambre!
-Val, ¿tú cuando no tienes hambre?-Val le echó una mirada asesina a Ana y todas nos empezamos a reír por el comentario de ésta.
-JAJAJAJAJAJAJ Que aproveches chicas.

(Narra Ana)
Cuando terminamos de comer fuimos a dar una vuelta, y nos sentamos en unas campas que hay al lado del centro comercial. Allí empezamos a contarnos todas las cosas que nos habían pasado durante esas semanas que llevábamos sin vernos, pero, de repente me llamaron al móvil, y como era Jorge, me alejé de ellas para que no sospecharan nada.

-Dime Jorge, ¿qué pasa?
-¿Cómo vais? ¿Os queda mucho? Es que no hemos terminado, hemos tenido un problemilla con la comida y todavía no hemos cocinado nada.
-Si lo que queréis es que nos quedemos más tiempo con ellas no os preocupéis, yo me encargo de eso. Tranquilo.
-Vale Ana, muchas gracias. Te llamo cuando podáis venir, y gracias de verdad.
-Está bien Jorge, vosotros tranquilos.

Volví donde estaban todas y las dije que era mi madre, que solo quería saber si estábamos bien, y se lo creyeron, pero le mandé un wa a Amanda explicándoselo y me dijo que sin problemas, que las entreteníamos nosotras, y, a lo tonto pasó toda la tarde y se empezó a hacer de noche, ellas nos dijeron que se deberían ir, que los chicos estarían preocupados, pero como Jorge todavía no me había llamado las dije que esperasen un rato más, que las echaba mucho de menos y me había sabido a poco ese día con ellas. Las dos dijeron que vale, y al rato me llamó Jorge diciéndome que las mandara para casa. Así lo hicimos.

(Narra Jorge)
No podíamos estar más nerviosos, queríamos darlas ya el regalo y ver su reacción, sin duda llorarían, pero sería de felicidad, y eso era lo que nos alegraba. 
Llegaron a casa y se quedaron alucinadas al ver todo, no se lo podían creer, nos miraban una y otra y otra y otra vez, y volvían a mirar toda la casa.

(Narra Andrea)
Estábamos alucinando, las dos, Val y yo. ¿Qué había pasado en casa? Los chicos la habían decorado entre los dos, y estaba preciosa. Habían puesto pétalos de rosa por toda la casa, y muchas velas. También habían puesto la mesa para los cuatro y habían cocinado ellos, todo precioso, todo con velas, con música de fondo.. sin duda eran los mejores, esta noche se lo habían currado.

(Narra Harry)
Sólo ver sus caras al entrar por la puerta nos hicieron sonreír a Jorge y a mi, estábamos felices por que nos había quedado todo genial, para que mentir. Aunque ahora nos faltaba darlas el regalo, ¡qué ganas tenía de ver sus caras!
Nos sentamos en la mesa y empezamos a cenar todo lo que habíamos preparado, ellas dos no paraban de preguntarnos que a qué se debía todo eso, y nosotros nos reíamos y sólo las decíamos '¿No podemos prepararlas una sorpresa a nuestras novias?' Pero claro, ellas dos nos decían: 'A ver, que si queréis sexo sólo tenéis que pedirlo, no hace falta que hagáis todo esto' y ellas también se miraban y se reían. Así estuvimos durante horas, hasta que llegó el momento de darlas el regalo.

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